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REFLEXIONES

9 septiembre 2026
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Contexto del diseño

Diseñadores Gráficos en la era de la I.A. ¿Aliada o amenaza?

La era de la I.A. ha marcado un antes y un después en lo que a procesos de diseño se refiere. Es la nueva revolución que lo trae todo patas arriba.

La Inteligencia Artificial Generativa acelera los procesos visuales (mockups, código, edición), pero no reemplaza la conceptualización estratégica, el criterio sociológico ni el pensamiento de diseño. El valor del diseñador gráfico reside en resolver problemas del cliente, no en la mera ejecución técnica.

Introducción

En los últimos años estamos viviendo el asentamiento de las tecnologías de IA Generativa en el mundo de la creación (audio)visual. Como diseñador gráfico con largo recorrido (más de 20 años en el sector), he visto pasar por delante de mí nuevos programas, procesos, metodologías, avances técnicos y tecnológicos… Pero nada de las características que estamos hablando.

¿Qué es realmente la IA Generativa en el diseño gráfico?

Pongámonos en situación. ¿Qué es la IA Generativa? Vamos a ponernos en contexto. Básicamente es una “variante de la Inteligencia Artificial centrada en la creación de contenido original —como texto, imágenes, audio, video o código— a partir de patrones e información aprendidos de grandes volúmenes de datos. A diferencia de la IA tradicional, que analiza o clasifica información existente, la IA generativa sintetiza y produce respuestas o materiales completamente nuevos en tiempo real.”. Ésta definición es lo que Gemini responde a la pregunta de “¿Qué es la IA Generativa?”.

Riesgos reales del uso de la IA en el diseño

Red flag 1: La falta de originalidad real

La primera red flag, aviso o warning es “creación de contenido original”. Yo me pregunto. Si la IA Generativa se entrena con la vasta cantidad de imágenes existentes y ya creadas… eso de original es un poco difuso. Es un refrito de todo con personalidad cuestionable.

Red flag 2: La inmediatez frente a la conceptualización

La segunda red flag que le veo a la IA Generativa es la rapidez e inmediatez de los resultados. Quiero ampliar este punto porque es donde está el contenido esencial de esta reflexión. Cuando estudias diseño, estudias una forma de pensar en base a la evolución de muchas disciplinas: impresión, tipografía, sociología, psicología, arte… y según avanzas en tu profesión, más sabes y mayor biblioteca visual y conceptual tienes. Ese proceso te ha enseñado a pensar, conceptualizar en base a unas necesidades y perfil concreto. Eso no puede ser generado por IA Generativa porque no tiene el background concreto del caso de estudio. Tiene mil variaciones visuales sobre una consulta, por mucho que el prompt sea cuasi-perfecto.

Como diseñador gráfico (dejémoslo en diseñador a secas) disfruto del proceso de aprendizaje, de la cocción a fuego lento/moderado de los conceptos que nos van a llevar a ofrecer soluciones a los problemas del cliente. Eso nos hace diseñadores. No la ejecución. Yo uso IA generativa a nivel interno para cosas muy concretas: mockups, escenas para mostrar mi trabajo, ampliación de fondos, creación de clips de video cortos para vestir una web… pero JAMÁS (y lo pongo en mayúsculas) la uso para generar archivos finales. Sí la uso para ayudarme con el código de una web o la expresión en un trabajo de Motion, pero no genero archivos finales. Me ayuda y no me sustituye. La veo muy útil para crear herramientas que mejoren nuestros procesos (por ejemplo, generadores de efectos para imágenes, o plugins de Illustrator para cosas muy concretas…).

El dilema ético y el impacto medioambiental

Ahora, llamadme viejo, clásico o cualquier adjetivo similar que se os ocurra. La IA (en todas sus encarnaciones) está aquí y es una realidad. Pero también abre el melón del problema o cuestión ética de su uso: ¿es ético usarla en proyectos reales?. ¿Deberíamos indicar en los proyectos que hemos usado material generado por IA? (yo digo sí… creemos sellos o certificaciones que identifiquen su uso o desuso). Como digo: he usado y uso (con mucha mesura) la IA. La uso con respeto porque también soy firme defensor del planeta y parece que la IA no es demasiado amigable con la naturaleza, dado los recursos que necesita para darnos resultados a nuestros prompts. También está disparando la compra de grandes terrenos en sitios despoblados y zonas que necesitan esos ingresos, para construir sus gigantes centros de datos: “te pago una millonada por estos terrenos y doy trabajo a un pueblo entero a cambio de destrozar tus recursos naturales, envenenar tus ríos y generar posibles enfermedades”. Me suena a la historia de Aguas Oscuras (Todd Haynes, 2019) con el tema del teflón o a la magnífica Erin Brockovich (Steven Soderbergh, 2000). La verdad es que creo que estamos más cerca de los periplos de Max Rockatansky en la saga Mad-Max (George Miller, 1979, 1981, 1985, 2015 y 2024 con Furiosa) porque a la velocidad que estos centros se beben el agua, pronto se va a convertir en un bien tan escaso y preciado como la gasolina en la saga de películas postapocalípticas de nuestra adolescencia. Al tiempo. No quiero ser demasiado agorero, pero veo que nos dirigimos a pasos agigantados a escenarios similares planteados en los ejemplos anteriores, o incluso como en Juegos de Guerra (John Badham, 1983).

Red flag 3: La presión de los clientes por la velocidad

Dejamos los referentes cinematográficos y volvemos a la realidad de hoy, del diseñador frente a la IA. Creo que he dejado clara mi postura y opinión al respecto. Ahora es donde trazamos la red flag final que de verdad nos afecta a todos los diseñadores (que queremos aportar valor y contenido a los proyectos): el cliente solicita los resultados a velocidades inhumanas: “lo puedes hacer con IA, que es más rápido”. Sólo buscan un resultado bonito y no buscan la diferenciación. Bien es cierto que no puedo hablar por todos los clientes del mercado, pero seguro que un buen puñado de ellos se han subido a este carro. “Hazlo con IA” o “Quiero una web rápida y barata (con vibe-coding)”… Estas frases se oyen y van a perdurar mientras no estén educados en la cultura del esfuerzo y cualificación. Y sí, los diseñadores no hacemos dibujitos, hemos estudiado carreras (algunos varias y otros sin titulación reconocida, pero eso es ya otra reflexión en curso).

Integración de la IA en el proceso de diseño

Fase del Diseño Uso ético y eficiente de la IA Lo que NO debe hacer la IA
Investigación / Brainstorming Generación de moodboards iniciales e ideas base Definición del concepto estratégico final
Producción / Assets Creación de mockups, ampliación de fondos, snippets de código Creación de logotipos e identidad de marca final
Entrega Optimización y automatización de archivos Entrega de artes finales sin supervisión humana

Conclusión

La IA nos hace trabajar más rápido para centrarnos en lo bonito: crear. Al menos se nos vende así, pero lo que se disfruta es el camino y no el resultado. La excelencia nace del proceso, del ensayo y error, de la maduración de las ideas, de la cocción a su tiempo justo. Si dejamos la pasta en el agua más de 7 minutos, es probable que se quede blanda y se pase. Todo tiene su tiempo. El diseño y los proyectos también. Pero eso es parte de nuestra educación como sociedad: lo quiero todo y ya. Miremos más hacia Japón y su filosofía a medio/largo plazo.

Aprendamos a que las empresas no compran portfolios ni proyectos bonitos. Compran personas y maneras de pensar.

“Este es el camino”

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